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Es de dominio público que la Iglesia Católica está siendo perseguida en todo el mundo. En España no sucede lo contrario y se ataca al catolicismo en muchos frentes. Concretamente, en el apartado de la enseñanza, desde los colegios e institutos se imparten clases y se realizan actividades cuyos contenidos contradicen gravemente la enseñanza de la Iglesia. Sirvan los siguientes ejemplos:
Se visionan películas que banalizan el sexo.
Se proporcionan charlas que promueven los métodos anticonceptivos artificiales.
Se muestra al estudiantado que el aborto es un derecho de la mujer.
Se enseña que las uniones homosexuales son tan válidas como el genuino matrimonio católico.
Se quiere enseñar que los dogmatismos no son válidos y hay que desterrarlos.
Algunos profesores aprovechan las clases de algunas materias para ridiculizar lo relacionado con la Iglesia.
Es claro que los ejemplos citados pueden ir contra la ideología de cada uno. Los centros de enseñanza deberían limitarse a impartir Historia, Francés o Matemáticas, y dejar los temas anteriores, por ejemplo, para su tratamiento en familia.
No siendo esto así, la asociación ADVCE queda constituida para velar porque en los centros de enseñanza se respete la sentencia del Tribunal Supremo, en relación a las materias de Educación para la Ciudadanía, que señala que ni la Administración Educativa, ni los centros escolares, ni los profesores, pueden imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas.
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