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Ninguna empresa humana puede prosperar sin Dios, es por ello por lo que consideramos imprescindible dirigir nuestras súplicas a Él, tomando como intercesora a nuestra queridísima Virgen María y a su santísimo esposo San José. La siguiente oración, que puede hacerse por el proyecto de ADVCE en general o por sus socios en particular, aparece en la obra "Formación de Selectos", del Padre Ángel Ayala.
"Te pedimos, ¡oh Madre Dulcísima!, pureza inmaculada en nuestras costumbres, abnegación en nuestras obras, corazón dilatado para no abandonar la lucha por el tedio ni por pasioncillas ruines, amor mutuo entrañable, para que seamos siempre un alma y un corazón; que nuestra bandera sean aquellas palabras de San Pío X a los católicos españoles: Un mismo pensar, un mismo querer, un mismo obrar."
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